El gran negocio de los parques de caravanas

Fuente: Pixabay Según los números del censo de Estados Unidos, más de 20 millones de personas (o 6 % de la población, aproximadamente) vive en parques de casas rodantes. Millonarios como Frank Rolfe, Warren Buffet y Sam Zell compran los terrenos y parques a precios baratos, les hacen modificaciones y los habilitan para ocupación, lo que les permite obtener ganancias. Es un negocio con muchas partes interesadas. Si jugar a las máquinas tragamonedas en línea te dio buenos resultados, quizá te interese invertir en esta propuesta y multiplicar tus ganancias.

1. Los casos más exitosos de negocios

El negocio de las casas rodantes sin dudas rinde frutos. Sam Zell, fundador de Equity LifeStyle Properties y dueño de la mayor cantidad de parques de caravanas en Estados Unidos (más de 140 000 parques), reportó ingresos por 777 millones de dólares en 2014. Warren Buffet, es el segundo hombre más rico de EE. UU., el mayor fabricante de casas rodantes y dueño de los dos negocios de crédito para vivienda más importantes, 21st Mortgage Corporation y Vanderbilt Mortgage and Finance Company. Frank Rolfe, multimillonario y fundador de Mobile Home University, organiza conferencias y eventos que enseñan sobre este método de negocios. Los asistentes pueden llegar a pagar 2000 dólares por un fin de semana para recorrer los parques, hablar con los dueños, aprender sobre el negocio y adquirir asesoramiento y consejos sobre las responsabilidades y los beneficios de adquirir y administrar estos campamentos.

2. Una propuesta que permite lucrar

Para los dueños de los parques, las tareas comienzan por analizar los detalles de su compra y ver las mejoras necesarias. Las casas se subdividen en ambientes más chicos para poder alojar a más personas, y algunas incluyen hasta 3 habitaciones. Además, los precios de la renta suelen actualizarse desde la adquisición, ya que muchos parques cuyos propietarios solían ser familias no están al corriente con lo vigente en el mercado. Si no se modernizaran los valores, es probable que otras compañías adquieran los lotes para darle un propósito distinto. En determinadas circunstancias, inclusive, es conveniente aumentar los valores por encima del mercado: la demanda de vivienda asequible es tan alta que las autoridades prefieren acordar nuevos valores a permitir la construcción de nuevos parques. Quienes están interesados en invertir en esta oportunidad de negocios creen que es una idea genial. Para ellos, la compra del campamento los ayuda a proveer un servicio a la comunidad además de darles ganancias. Por ejemplo, existen parques habitados exclusivamente por personas condenadas por delitos de abuso sexual, quienes, debido a la naturaleza de sus delitos y actividades, están en cierta manera confinados a determinadas zonas o regiones, con lo cual se ayuda a proteger a la comunidad hasta determinado punto, pero a la vez, esta gente tiene un techo sobre su cabeza.

3. La perspectiva de los residentes

Para los habitantes de los parques de caravanas, vivir allí permanentemente suele ser su única opción. Mudar o mover las casas rodantes cuesta miles de dólares, así que, cuando la renta aumenta, muchos deciden quedarse y aceptar pagar más. Por otro lado, la renta puede llegar a constituir más del 50 % (a veces el 70 %) de su ingreso mensual, con lo cual mudarse implica buscar otros parques con valores más asequibles cuando esto pasa. Para muchos, no poder costear la renta podría incluso obligarlos a abandonar sus hogares y volverse indigentes. Quienes optan por esta forma de alojamiento son gente que no tienen otra opción donde quedarse, debido a sus sentencias o su situación social, con lo cual se ven obligados a aceptar estas condiciones, porque es la que más se adapta a su situación de vida. Suelen ser personas de bajos recursos que dependen de los planes sociales del Estado, pensionados y jubilados, o trabajadores cuyo salario mínimo no alcanza para alquilar un lugar o ser dueños de su propio hogar en otras zonas, o las personas con problemas de abuso de sustancias, calificación crediticia insuficiente para acceder a mejores oportunidades y otro tipo de cuestiones. Los dueños directos de las casas rodantes pagan alrededor de 300 a 400 dólares por mes en concepto de alquilar el lote donde yace la casa en el parque o campamento. Quienes alquilan las habitaciones o las propiedades pueden llegar a pagar 500 dólares o más por mes. Los precios sí incluyen servicios básicos (agua, luz, gas) y televisión por cable. En conclusión, definitivamente es una tendencia de negocios en aumento. Para el inversor, es una idea que vale la pena considerar, tanto por los ingresos que promete como por la capacidad de ayuda que brinda a las personas. Para los residentes, es la opción más asequible para una vivienda digna y un hogar.
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