¿Qué tipo de personalidad tienen los grandes jugadores de póker?

Fuente: Pixabay Estás en medio de una mano de póker. Mientras piensas qué jugada hacer, intentas desentrañar la mirada de tus adversarios. ¿Tendrán cartas ganadoras? ¿Estarán faroleando? ¿Ese que puso cara de tragedia intenta que arriesgue todas mis fichas? El póker es uno de los juegos favoritos de casino en el mundo, ya que fusiona el azar con la habilidad. Los mejores jugadores leen como un libro abierto a sus adversarios. Pero ¿qué tipo de personalidades tienen? Porque, de hecho, no hay un jugador exitoso prototípico sino varios tipos de personalidades, con sus puntos fuertes y débiles.

El jugador conservador/pasivo

El típico jugador conservador/pasivo no participa de muchos pozos. Será tan conservador que, cuando se anime a jugar, sus competidores estarán más que advertidos y se retirarán. Ese grado de predictibilidad hace que se le dificulte ganar dinero. Por eso, a veces a este tipo de jugador se lo llama "débil-pasivo". Por otro lado, imagina que detectas a un jugador así. Será muy sencillo farolear con él, pues a la menor posibilidad de que tengas una buena mano, no jugará el pozo. El miedo a perder lo puede paralizar. Los buenos observadores, que identifican un jugador débil y predecible, sabrán cuándo ser agresivos para explotar sus vulnerabilidades.

El jugador relajado/pasivo

A los jugadores relajados/pasivos les gusta asomarse a muchos pozos, pero rara vez se arriesgan una vez ahí. Y si lo hacen, solo se dedican a igualar la apuesta, no se retiran ni la suben. En definitiva, son jugadores a los que les gusta mirar cómo los demás se arriesgan. Muchos principiantes, o incluso jugadores experimentados, pueden caer en la trampa de solo igualar las apuestas, sin ponerse nunca agresivos. Ese modo de juego resulta muy sencillo de detectar. Sin embargo, a diferencia de los conservadores, jamás vas a poder farolear con los relajados. De ser así, igualarían tu apuesta y descubrirían tu farol. Claro que en el caso de que tengas una mano fuerte sabrás que es tu gran oportunidad de quedarte con una ganancia jugosa.

El jugador conservador/agresivo

El jugador conservador/agresivo no suele entrar a muchos pozos, le gusta elegir alguno en particular y, en ese caso, solo juega las mejores manos iniciales. A diferencia del pasivo, cuando juega se hace notar. Como un depredador con su presa, es paciente, espera el mejor momento para atacar, sin miedo de ir hasta las últimas consecuencias. A los mejores conservadores/agresivos los llaman "tiburones" porque su estilo suele funcionar independientemente del tipo de juego o de la apuesta. Si eres observador, tendrás cuidado cuando detectes a este tipo de contrincantes en un pozo. Tal vez sea un buen momento para retirarte.

El jugador relajado/agresivo

Los jugadores relajados/agresivos sienten confianza con una gran variedad de cartas. Por eso, tienden a subir la apuesta una y otra vez antes y después del flop. Resulta muy difícil saber lo que tienen en la mano porque van al ataque en varios contextos. En el hold'em sin límite hay jugadores muy habilidosos que logran victorias épicas con el estilo relajado/agresivo. Sus fichas se convierten en armas mortales que ejercen una presión constante sobre sus oponentes. Son faroleros por naturaleza, pero nunca dejan saber si esta vez sí tienen una gran mano. Encontrártelos en una mesa puede hacer que te conviertas, de la noche a la mañana, en un jugador más cauteloso.

El maniático

Los jugadores maníacos son apostadores compulsivos: juegan casi todas las manos, subirán apuestas con cualquier tipo de carta encima. Las razones de este comportamiento son varias: pueden estar borrachos, o solo querer que las cosas se pongan más emocionantes. Te puede parecer sencillo enfrentarte contra un maníaco, pero representa una amenaza seria para tu juego. Su agresividad extrema, demencial, te va a obligar a un cambio, a poner en práctica tu flexibilidad en pleno juego. En estos casos, el jugador tranquilo, que no se deja llevar por la declaración de guerra del maníaco, tiene buenas posibilidades de volver contento a casa.

El don nadie

Este tipo de jugador dará la impresión de no ser muy habilidoso. Gracias a ello, se saldrá del centro de la escena. No será considerado un peligro para los demás. Pero claro, se trata de un engaño. Como en las mejores películas de póker, o como los grandes boxeadores, estará esperando el momento para sorprender a todos con una mano ganadora.

La mejor personalidad

¿Has repasado las distintas personalidades de un jugador de póker pero sigues sin tener bien claro cuál es la mejor? Bueno, como todo en la vida, lo mejor es buscar un equilibrio. La agresividad es muy importante en todos los tipos de póker, pero si te encuentras con un jugador muy agresivo, tendrás que apelar a veces a la cautela. Otro factor fundamental es tener un dominio matemático del juego, que permita usar técnicas adecuadas. Y el tercero, una lectura de los otros jugadores. El resto está en encontrar qué es mejor para tu tipo de personalidad.
Categorías: Estilo de vida
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